Cómo prepararse para un parto natural

Preparacion parto barcelona

 

¿Te gustaría dar a luz de la manera más natural posible? No podrás controlar el parto en sí, pero si que puedes preparar todo para estar tranquila y confiada, y para tener el mejor entorno posible para la llegada de tu bebé. Si prefieres no dar por hecha la epidural y te gustaría conectar con la sabiduría innata de tu cuerpo, es imprescindible reflexionar sobre estas cuatro preguntas: ¿Dónde voy a dar a luz? ¿Cómo será mi entorno? ¿Quién estará a mi lado? y ¿Cómo me puedo preparar?

1. ¿Dónde voy a dar a luz?

El primer paso es elegir bien el hospital o clínica donde darás a luz. Habla con tu ginecóloga/o para asegurar que ellos entienden el parto natural como tú lo entiendes. Para algunas personas es simplemente la ausencia de epidural. Para muchas otras un parto natural tiene que implicar una libertad total para que la madre siga su propio instinto de parto. ¿Cómo lo ven ellos? ¿Su visión coincide con la tuya? ¿Tienen mucha experiencia en acompañar a mujeres que buscan dar a luz de manera más natural? Ten en cuenta que en España se utiliza el epidural en un 70% de partos. Asegúrate que en este hospital o clínica tienen un protocolo para el parto natural. Es importante que sepan crear las condiciones necesarias y cómo apoyar a una mujer en la ausencia de analgésicos. 

Preguntas para hacer al momento de elegir tu hospital o clínica.

  • ¿Tendré total libertad de movimiento?
  • ¿Tendrán paciencia si el parto es lento?
  • ¿Entenderán mis necesidades en cuanto al entorno y acompañamiento?
  • ¿Tienen experiencia en partos sin analgésicos?
  • ¿Tienen un protocolo especial para el parto natural?
  • ¿Tienen facilidades especiales para el parto natural, cómo bañera, pelotas de pilates, sillas de parto etc.

2. ¿Cómo será mi entorno?

El parto es impulsado por la secreción de un cocktail de hormonas, entre ellas la más importante es la oxitocina. Para entender el parto es imprescindible entender esta hormona, denominada la ‘hormona del amor’ y también la ‘hormona tímida’. Es la hormona clave en un serie de acontecimientos fisiológicos, como es el parto, la lactancia y también el sexo. Para segregar oxitocina la mujer necesita sentirse segura, no observada y no criticada. Es mejor que las luces estén tenues y las voces bajas. Por lo tanto, el entorno es muy importante en el momento de decidir dónde vas a parir. El ir y venir de personas desconocidas, las luces fuertes y la falta de intimidad pueden tener efectos muy negativos sobre nuestra habilidad de dejar fluir esta hormona.

3. ¿Quién estará a mi lado?

En un parto natural el acompañamiento empático y cariñoso es imprescindible. La mujer requiere del apoyo emocional de personas que creen en ella. Imagina lo difícil que puede ser dar a luz con personas escépticas sobre nuestras capacidades de dar a luz o que nos hablan en un tono impaciente o brusco. Este se aplica también a la pareja. En un parto natural la pareja tiene que asumir su papel de dar apoyo y fuerza a la mujer cuando la necesita y de mostrar su fe en ella. Si crees que tu pareja está nervioso, habla con él, y ayúdale a entender el papel importante que tiene. Lo mejor es que te acompañe a las clases de preparación al parto (mucho mejor que estas estén enfocadas en el parto natural). Como tú necesitas creer en ti misma y dejar los miedos de lado, él también.

Es importante saber también si puedes conocer de antemano a las comadronas que te podrían acompañar. Seguramente no es posible saber quién estará de turno ese día, pero probablemente puedes conocer algunas personas del equipo y asegurar que te sientes a gusto con ellas.

4. ¿Cómo me puedo preparar?

El parto natural no es un reto para superar. Si lo miramos así es muy posible que lo acabamos convirtiendo en el enemigo adentro. Las preocupaciones y el miedo son los verdaderos enemigos del parto. Causan tensión en el cuerpo y nos llenan de adrenalina. La adrenalina y la oxitocina no se pueden producir al mismo tiempo, y el parto se convierte en doloroso y lento. Es mucho mejor ver el parto como un proceso fisiológico de nuestro cuerpo que nosotras vamos a dejar fluir sin resistencia. La mejor preparación es entender bien el proceso de parto, y aprender a relajar el cuerpo. La inmensa mayoría de mujeres son más que capaces de dar a luz sin intervención. Llénate de historias positivas y gana confianza en tus propias capacidades como mujer. El yoga, la respiración y la meditación son todas formas excelentes de conectar con el cuerpo y relajar la mente. 

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¿Porqué el miedo influye tanto en el parto?

Parto sin miedo barcelona

Hace más de cien años un ginecólogo británico nombrado Dr Grantly Dick Read ‘descubrió’ un fenómeno bien conocido desde hace milenios por mujeres y comadronas por todo el mundo. El miedo en el parto es causa directa de dolor y sufrimiento. Después de entender el parto desde esta perspectiva, el doctor Dick Read se enfocó en ayudar a las mujeres a desbloquear los miedos que tenían alrededor del parto y a enseñarles técnicas de relajación. Con esta preparación encontró que la mayoría de mujeres podían dar a luz de manera natural y sin necesidad de analgésicos. Dick Read nombró el círculo vicioso del miedo en el parto como el ‘Fear-Tension-Pain cycle’, o sea el ‘ciclo de Miedo-Tensión-Dolor’

Otro gran ginecólogo, Dr Michel Odent, empezó a interesarse por el tema de miedo en los años 50 cuando se dio cuenta de que cuando llegaban las mujeres parturientas a su hospital el impacto de ver los médicos y la sala de parto estéril con la silla y los instrumentos, generaba un miedo tan grande que cesaban o ralentizaban las contracciones.

Las hormonas en el parto

Pero por qué el miedo tiene tanta influencia en nuestra experiencia de dar a luz? Todo vuelve a las hormonas y nuestros instintos como mamíferas. Imagina una gata salvaje que da a luz en un lugarcito apartado y escondido. Como todas las hembras cuando están de parto ella segrega oxitocina, la hormona que hace fluir el parto (y además proporciona una gran sensación de bienestar). Con esta hormona fluyendo por el cuerpo, los músculos verticales del útero se expanden hacia abajo en una acción como una ola y, al subir, los músculos circulares del cuello del útero ceden y se va abriendo el cuello del útero. Esta ola es lo que conocemos como la contracción y el abrir del cuello del útero es la dilatación.

Cómo esta gata está relajada y sin miedos o ansiedades esta acción fluye sin causar sufrimiento. Sentirá sin duda una presión muy fuerte, pero como ella está relajada y no la vive como amenaza no sufre. Imagina ahora que se acerca un depredador. La gata lo escucha y de repente se llena de adrenalina. Su sistema ya no está para parir, está para asegurar su supervivencia y la de su bebé. Entra en un estado de ‘luchar o huir’. La sangre se dirige hacia los músculos grandes (los necesarios para correr o luchar), respira de forma rápida, el corazón late más rápido. Deja de producir oxitocina porque no podemos producir oxitocina y adrenalina al mismo tiempo. Efectivamente la gata detiene su propio parto hasta que se vaya el depredador o hasta que encuentre un lugar más seguro. Entonces, se relaja, vuelve la oxitocina y puede dar a luz de manera segura y tranquila. ¡Es un mecanismo evolutivo maravilloso!

Pero, en el caso de los seres humanos, no hace falta que nos persigue un león para llenarnos de adrenalina. A diferencia de esa gata, no tenemos que estar realmente bajo amenaza para sentir tensión y miedo. Nosotros somos capaces de reaccionar con adrenalina simplemente a nuestros pensamientos y ansiedades. Solo con recordar un momento difícil o pensar en alguna situación futura nuestro cuerpo responde con un chute de adrenalina y notamos el corazón que late fuerte, “mariposas en el estómago” o tensión en el cuerpo.

Y, el problema con el parto es que, por lo general, llegamos al momento con mucho miedo. Desde pequeñas nos meten la idea de un dolor insoportable. Las amigas y familiares nos cuentan sus historias, muchas veces de sufrimiento. No es ninguna sorpresa que la mayoría de mujeres den a luz tensas y, sin darse cuentas, segregando adrenalina en lugar de oxitocina. Acabamos resistiendo a nuestros propios partos.

3 maneras de evitar la adrenalina

Qué podemos hacer? Para no caer en el mecanismo de la adrenalina, es imprescindible llegar al parto sin miedo y sabiendo relajar el cuerpo para mantener el flujo de oxitocina. Estas son los puntos que nos conviene seguir:

  • Realizar un trabajo interior para descubrir cuáles son nuestros miedos y empezar a construir un relato mental más positivo del parto.
  • Crear confianza en las habilidades innatas de nuestro propio cuerpo y dejar de dudar si somos capaces de dar a luz.
  • Aprender a relajarnos profundamente, creando un recurso que podamos usar durante el parto.