Cómo sobrevivir (y disfrutar!) del postparto


Después de dar a luz es muy normal que la mujer pase por muchas emociones complejas. La recuperación del cuerpo, el cansancio, el adaptarse a la vida con el recién nacid@ y la fluctuación de las hormonas, todo contribuye a un periodo de gran ajuste en la vida de la nueva madre.

Desafortunadamente nuestra sociedad no está bien preparada para cuidar de las madres de la manera que necesitan ellas y sus bebés. Se subvalora el enorme esfuerzo que requiere a nivel físico y mental, y a veces la madre se encuentra muy sola. Con el bombardeo de consejos confusos que pueden contradecir su propia intuición, y las imágenes en revistas y libros del mítico bebé ‘perfecto’ que duerme, come y sonríe, no es de extrañar que estas madres, entregándose totalmente a este nuevo ser, pueden acabar dudando de ellas mismas. Se estima que hasta el 80% de nuevas madres sufren en algún momento de ‘baby blues’, un estado caracterizado por ansiedad, estrés o tristeza.

Es importante que durante el embarazo la pareja considere los meses post-parto y siga unas pautas para asegurar que pueda fluir de la mejor manera para la madre, el bebé y el resto de la familia.

*Nota: Los consejos aquí abajo pueden ayudar mucho con los ‘baby blues’. Pero en el caso de que tengas un bajón que dure más de dos semanas o creas que puedes estar sufriendo de una depresión post-parto, busca ayuda profesional cuanto antes. .

1) Busca apoyo en el día al día
Las cosas más básicas se pueden complicar mucho con un recién nacido en brazos. Ir de compra, cocinar, hasta ducharse se convierte a veces en misión imposible. Si tienes la suerte de tener familiares cerca, o alguien que puede echar una mano, no tengas vergüenza en pedir ayuda. Está bien que vengan los amigos a admirar el bebé, pero mucho mejor que ayuden a preparar la cena o que estén con el bebé mientras tú te tomas una ducha o una siesta bien merecida.

2) Duerme todo lo que puedas
Siguiendo del punto anterior, aprovecha cuando puedes para dormir, especialmente si el bebé se despierta mucho durante la noche. Si eso quiere decir que la casa está un poco menos organizada, o que a veces tienes que cancelar alguna cita, no pasa nada. Una madre bien descansada tiene mucha más fuerza. Estás cuidándote a ti y a tu bebé.

3) Confia en tu intuición
Los consejos de una amiga muy sabía o una profesional a la que respetas mucho pueden ser muy útiles. Pero muchos consejos bien intencionados vienen de personas que quizás no conocen bien a tu bebé o que no comparten tu manera de crianza. Tú serás la persona que mejor conoce a tu bebé. Confía en tu intuición y intenta dejar ir los consejos que sabes que no te sirven. Hay miles de libros sobre la crianza y sin duda mucha información útil, pero al final tu bebé es un ser único. Conoce sus particulares ritmos y su forma de ser y él/ella te hará saber exactamente lo que necesita.

4) Olvídate del bebé ‘perfecto’
Es cierto que algunos bebés duermen mucho, maman cada cuatro horas y lloran poco. Y también hay muchísimos más que se despiertan cada dos horas, quieren mamar durante horas, odian el cochecito y lloran mucho. Son tod@s perfect@s a su manera y tod@s diferentes. Es importante entender tanto sus necesidades particulares y tus limitaciones también. Aquí volvemos al tema de la ayuda. En lugar de intentar hacerle dormir más y imponer horarios que el bebé no quiere, es más fácil para los dos, si tienes suficiente ayuda en casa, que puedas adaptar la vida al bebé y no al revés. Disfruta de esas tardes en el sofá cuando el bebé solo quiere estar en tus brazos. Olvídate de la lista interminable de cosas para hacer, y acuérdate que estás haciendo la cosa más importante del mundo.

5) Busca la compañía de otras mamás
Una de las cosas que me dio más placer después de nacer mi primer bebé fue encontrarme cada semana con un pequeño grupo de nuevas madres. ¡Me entendían! Con ellas podía compartir todas las preocupaciones y toda la alegría. Nos reíamos mucho y nos apoyábamos mucho entre nosotras. Busca otras madres de confianza con quienes puedes pasar un rato. Si no conoces a nadie, el parque del barrio puede ser un buen lugar o ver si hay grupos de crianza cerca de tu casa.

6) Intenta que hay una buena comunicación con tu pareja
Para el padre, los primeros meses pueden ser un poco complicados. Por todo lo que quiere estar involucrado en todo, durante sus primeros meses es muy normal que el bebé prefiere estar con mamá. Si estás dando pecho, aún más. El papel de la pareja al principio puede ser más de cuidarte a ti para que tú estés con la fuerza que necesitas para cuidar de vuestr@ bebé. Busca maneras en las que tu pareja pueda disfrutar el vínculo con el bebé a su manera. Si a tu bebé le gusta el baby carrier, tu pareja le puede llevar a caminar por el barrio mientras tú descanses por ejemplo. A medida que pasen los meses, papá ya empezará a ser el foco de atención y tendrá muchísimas oportunidades de hacer crecer este vínculo.

7) Busca apoyo con la lactancia si lo necesitas
Una de las razones más comunes para la que las mujeres dejen la lactancia es por falta de apoyo cuando surgen problemas. Al principio la lactancia puede costar y las dudas son muchas. Entre el posible dolor y el no saber si el bebé está recibiendo lo suficiente, muchas mujeres acaban desconfiadas y optan por el biberón. Acuérdate que después de establecer la lactancia, con cada semana que pasa se hace más fácil. Requiere paciencia al principio y a veces requiere el apoyo de alguien que sepa mucho de lactancia. En Barcelona hay varios grupos de apoyo a la lactancia. Aquí encontrarás otras madres con quién compartir las dudas y podrás recibir consejos. También hay profesionales que te pueden visitar en casa.

8) Busca tiempo para ti!
Nunca me olvidaré de mi primera salida sola después de nacer mi primer hijo. Era un bebé que quería estar constantemente al pecho y por lo tanto tardé bastante en tener una salida yo sola. Fui a tomar el café en un bar precioso y luego a pasear, mirando alguna tienda. Fue lujoso ese tiempo yo solita, haciendo cosas para mi. Volví a casa contenta y refrescada. Estas pequeñas inversiones de tiempo en ti son importantes. Con el pase del tiempo y ahora con tres niños entiendo que una madre feliz y conectada con su hijos y con ella misma es un regalo para todos. Cuando sientes que a las pilas ya les queda poco, quizás es hora de recargarlas. Un masaje, un cafe solita al bar, un paseo. No tengas miedo de expresar lo que necesitas y pedir que los demás te ayudan.

 

Cómo prepararse para un parto natural

¿Te gustaría dar a luz de la manera más natural posible? No podrás controlar el parto en sí, pero si que puedes preparar todo para estar tranquila y confiada, y para tener el mejor entorno posible para la llegada de tu bebé. Si prefieres no dar por hecha la epidural y te gustaría conectar con la sabiduría innata de tu cuerpo, es imprescindible reflexionar sobre estas cuatro preguntas: ¿Dónde voy a dar a luz? ¿Cómo será mi entorno? ¿Quién estará a mi lado? y ¿Cómo me puedo preparar?

1. ¿Dónde voy a dar a luz?

El primer paso es elegir bien el hospital o clínica donde darás a luz. Habla con tu ginecóloga/o para asegurar que ellos entienden el parto natural como tú lo entiendes. Para algunas personas es simplemente la ausencia de epidural. Para muchas otras un parto natural tiene que implicar una libertad total para que la madre siga su propio instinto de parto. ¿Cómo lo ven ellos? ¿Su visión coincide con la tuya? ¿Tienen mucha experiencia en acompañar a mujeres que buscan dar a luz de manera más natural? Ten en cuenta que en España se utiliza el epidural en un 70% de partos. Asegúrate que en este hospital o clínica tienen un protocolo para el parto natural. Es importante que sepan crear las condiciones necesarias y cómo apoyar a una mujer en la ausencia de analgésicos. 

Preguntas para hacer al momento de elegir tu hospital o clínica.

  • ¿Tendré total libertad de movimiento?
  • ¿Tendrán paciencia si el parto es lento?
  • ¿Entenderán mis necesidades en cuanto al entorno y acompañamiento?
  • ¿Tienen experiencia en partos sin analgésicos?
  • ¿Tienen un protocolo especial para el parto natural?
  • ¿Tienen facilidades especiales para el parto natural, cómo bañera, pelotas de pilates, sillas de parto etc.

2. ¿Cómo será mi entorno?

El parto es impulsado por la secreción de un cocktail de hormonas, entre ellas la más importante es la oxitocina. Para entender el parto es imprescindible entender esta hormona, denominada la ‘hormona del amor’ y también la ‘hormona tímida’. Es la hormona clave en un serie de acontecimientos fisiológicos, como es el parto, la lactancia y también el sexo. Para segregar oxitocina la mujer necesita sentirse segura, no observada y no criticada. Es mejor que las luces estén tenues y las voces bajas. Por lo tanto, el entorno es muy importante en el momento de decidir dónde vas a parir. El ir y venir de personas desconocidas, las luces fuertes y la falta de intimidad pueden tener efectos muy negativos sobre nuestra habilidad de dejar fluir esta hormona.

3. ¿Quién estará a mi lado?

En un parto natural el acompañamiento empático y cariñoso es imprescindible. La mujer requiere del apoyo emocional de personas que creen en ella. Imagina lo difícil que puede ser dar a luz con personas escépticas sobre nuestras capacidades de dar a luz o que nos hablan en un tono impaciente o brusco. Este se aplica también a la pareja. En un parto natural la pareja tiene que asumir su papel de dar apoyo y fuerza a la mujer cuando la necesita y de mostrar su fe en ella. Si crees que tu pareja está nervioso, habla con él, y ayúdale a entender el papel importante que tiene. Lo mejor es que te acompañe a las clases de preparación al parto (mucho mejor que estas estén enfocadas en el parto natural). Como tú necesitas creer en ti misma y dejar los miedos de lado, él también.

Es importante saber también si puedes conocer de antemano a las comadronas que te podrían acompañar. Seguramente no es posible saber quién estará de turno ese día, pero probablemente puedes conocer algunas personas del equipo y asegurar que te sientes a gusto con ellas.

4. ¿Cómo me puedo preparar?

El parto natural no es un reto para superar. Si lo miramos así es muy posible que lo acabamos convirtiendo en el enemigo adentro. Las preocupaciones y el miedo son los verdaderos enemigos del parto. Causan tensión en el cuerpo y nos llenan de adrenalina. La adrenalina y la oxitocina no se pueden producir al mismo tiempo, y el parto se convierte en doloroso y lento. Es mucho mejor ver el parto como un proceso fisiológico de nuestro cuerpo que nosotras vamos a dejar fluir sin resistencia. La mejor preparación es entender bien el proceso de parto, y aprender a relajar el cuerpo. La inmensa mayoría de mujeres son más que capaces de dar a luz sin intervención. Llénate de historias positivas y gana confianza en tus propias capacidades como mujer. El yoga, la respiración y la meditación son todas formas excelentes de conectar con el cuerpo y relajar la mente. 

Hipnoparto te ayuda a preparar tu mente y cuerpo para un parto natural. Aprende más aquí

 

¿Porqué el miedo influye tanto en el parto?

Parto sin miedo barcelona

Hace más de cien años un ginecólogo británico nombrado Dr Grantly Dick Read ‘descubrió’ un fenómeno bien conocido desde hace milenios por mujeres y comadronas por todo el mundo. El miedo en el parto es causa directa de dolor y sufrimiento. Después de entender el parto desde esta perspectiva, el doctor Dick Read se enfocó en ayudar a las mujeres a desbloquear los miedos que tenían alrededor del parto y a enseñarles técnicas de relajación. Con esta preparación encontró que la mayoría de mujeres podían dar a luz de manera natural y sin necesidad de analgésicos. Dick Read nombró el círculo vicioso del miedo en el parto como el ‘Fear-Tension-Pain cycle’, o sea el ‘ciclo de Miedo-Tensión-Dolor’

Otro gran ginecólogo, Dr Michel Odent, empezó a interesarse por el tema de miedo en los años 50 cuando se dio cuenta de que cuando llegaban las mujeres parturientas a su hospital el impacto de ver los médicos y la sala de parto estéril con la silla y los instrumentos, generaba un miedo tan grande que cesaban o ralentizaban las contracciones.

Las hormonas en el parto

Pero por qué el miedo tiene tanta influencia en nuestra experiencia de dar a luz? Todo vuelve a las hormonas y nuestros instintos como mamíferas. Imagina una gata salvaje que da a luz en un lugarcito apartado y escondido. Como todas las hembras cuando están de parto ella segrega oxitocina, la hormona que hace fluir el parto (y además proporciona una gran sensación de bienestar). Con esta hormona fluyendo por el cuerpo, los músculos verticales del útero se expanden hacia abajo en una acción como una ola y, al subir, los músculos circulares del cuello del útero ceden y se va abriendo el cuello del útero. Esta ola es lo que conocemos como la contracción y el abrir del cuello del útero es la dilatación.

Cómo esta gata está relajada y sin miedos o ansiedades esta acción fluye sin causar sufrimiento. Sentirá sin duda una presión muy fuerte, pero como ella está relajada y no la vive como amenaza no sufre. Imagina ahora que se acerca un depredador. La gata lo escucha y de repente se llena de adrenalina. Su sistema ya no está para parir, está para asegurar su supervivencia y la de su bebé. Entra en un estado de ‘luchar o huir’. La sangre se dirige hacia los músculos grandes (los necesarios para correr o luchar), respira de forma rápida, el corazón late más rápido. Deja de producir oxitocina porque no podemos producir oxitocina y adrenalina al mismo tiempo. Efectivamente la gata detiene su propio parto hasta que se vaya el depredador o hasta que encuentre un lugar más seguro. Entonces, se relaja, vuelve la oxitocina y puede dar a luz de manera segura y tranquila. ¡Es un mecanismo evolutivo maravilloso!

Pero, en el caso de los seres humanos, no hace falta que nos persigue un león para llenarnos de adrenalina. A diferencia de esa gata, no tenemos que estar realmente bajo amenaza para sentir tensión y miedo. Nosotros somos capaces de reaccionar con adrenalina simplemente a nuestros pensamientos y ansiedades. Solo con recordar un momento difícil o pensar en alguna situación futura nuestro cuerpo responde con un chute de adrenalina y notamos el corazón que late fuerte, “mariposas en el estómago” o tensión en el cuerpo.

Y, el problema con el parto es que, por lo general, llegamos al momento con mucho miedo. Desde pequeñas nos meten la idea de un dolor insoportable. Las amigas y familiares nos cuentan sus historias, muchas veces de sufrimiento. No es ninguna sorpresa que la mayoría de mujeres den a luz tensas y, sin darse cuentas, segregando adrenalina en lugar de oxitocina. Acabamos resistiendo a nuestros propios partos.

3 maneras de evitar la adrenalina

Qué podemos hacer? Para no caer en el mecanismo de la adrenalina, es imprescindible llegar al parto sin miedo y sabiendo relajar el cuerpo para mantener el flujo de oxitocina. Estas son los puntos que nos conviene seguir:

  • Realizar un trabajo interior para descubrir cuáles son nuestros miedos y empezar a construir un relato mental más positivo del parto.
  • Crear confianza en las habilidades innatas de nuestro propio cuerpo y dejar de dudar si somos capaces de dar a luz.
  • Aprender a relajarnos profundamente, creando un recurso que podamos usar durante el parto.